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16/05/2017

La piel realiza su descamación natural cada 28 días, pero con los años este proceso se torna cada vez más lento. Como consecuencia, las células muertas quedan en la superficie y la epidermis cobra un tono ceniza y textura áspera y, en muchos casos, aparecen impurezas tales como puntos negros o espinillas. Por todo esto, acelerar este proceso es muy importante para conservar la belleza y la salud de la piel.

El invierno es la estación ideal para realizar los diferentes tipos de peelings y mejorar el aspecto de la piel dañada y/o fotoenvejecida. Entre las técnicas para verse y sentirse mejor, el peeling es la vedette del momento.

Sus beneficios
 
1. Minimiza arrugas finas y poros dilatados.

2. Ayuda a disminuir o eliminar manchas. 

3. Mejora las secuelas de acné, las imperfecciones y las marcas. 

4. Produce la renovación de la piel promoviendo el recambio celular y la eliminación de escamas y células muertas.

5. La epidermis queda más permeable a todo procedimiento que se realice a continuación.

Tres formas de realizarlo

1. Exfoliaciones mecánicas. Una forma de abrasión mecánica es la que se realiza con “scrub” o “gommage”, mediante una sustancia pastosa o gelificada. Este producto se adhiere a la piel y una vez seco se desprende ejerciendo la función de arrastre. Otra forma mecánica de exfoliar, es la microdermoabrasión con punta de diamante, que quita y aspira las células muertas. Deja la piel suave, favorece la regeneración celular y mejora la elasticidad y el tono. 

2. Exfoliación química. En este caso la descamación se produce por la acción de sustancias como fenol, ácido salicílico o ácido tricloracético, entre otros. La cantidad de capas de piel que se eliminen, es decir, la profundidad a la que se llegue, dependerá del tipo de sustancia química que se utilice. 

Este tipo de exfoliación se emplea sobre todo en la piel de la cara, aunque también se debe aplicar en el cuello, escote y manos. La exfoliación química o “peeling químico”, en muchos casos es el “tratamiento punto de partida”, que prepara la piel para tratamientos posteriores. Se lo combina con otros procedimientos (hidrataciones, máscaras, nutriciones y mesoterapia) con el fin de potenciar los resultados.

En algunos casos, se combinan los ácidos glicólico o mandélico, el ácido kójico, el ácido azelaico, el ácido ascórbico (vitamina C) o el ácido fítico. El ácido retinoico es excelente para las pieles con tendencia al acné y para tratamientos antiage. 

Los jóvenes los usan en caso de acné, pero por lo general se aplican en los cuidados diarios tendientes a mejorar el aspecto de la piel y mitigar los efectos del paso del tiempo.

3. Exfoliación por láseres. El láser, “resurfacing”, es una forma de exfoliación. Existen diferentes tipos y se lo utiliza para la eliminación de las células dañadas y para eliminar las arrugas de alrededor de la boca, de los párpados inferiores y las líneas y arrugas de los labios. 

El láser de dióxido de carbono utilizado en la exfoliación actúa por ablación (desprendimiento) de la piel. 

Existen varios tipos de láseres que penetran en la piel. La recuperación en este procedimiento toma tiempo: primero se forma una costra, que cae a la semana o diez días; luego sigue un período de enrojecimiento que puede durar unas dos semanas y que se va aclarando gradualmente. El tiempo de recuperación dependerá de la profundidad con la que se aplique el láser, y ésta a su vez dependerá del objetivo que se quiera alcanzar con el tratamiento (desde un rejuveciniento leve hasta una mejora más contundente).

Entre los métodos de peeling, el láser es el que actúa más profundamente y es el método de elección para pieles más dañadas o fotoenvejecida: tanto los poros dilatados, como las arrugas y las manchas mejoran mucho más que con los otros peelings, que están indicados en afecciones más leves.

Los láseres deben ser empleados por médicos especialmente entrenados. El uso incorrecto puede dejar cicatrices e hipo o hiperpigmentación.

Luego de los peelings 

Es necesario realizar una buena hidratación para reponer el manto protector hidrolipídico y colocar protección solar alta, mínimo 50+. Así se evitará el daño de la piel por acción de los rayos ultravioletas. 

Las máscaras descongestivas o calmantes son un muy buen recurso para aplicar luego de los peelings. Sirven para eliminar o disminuir el enrojecimiento y refrescar la piel. Son muy eficaces las formuladas con hammamelis, manzanilla, aloe vera o avena.

Precauciones importantes: los peelings siempre deben se indicados por el médico. Se aplican por la noche. No están recomendados en embarazadas.

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